Testimonio de coleccionista
Reseña: autómata de vitrina documentado y restaurado
Un coleccionista evalúa el método de registro previo del taller
Llevé al taller un autómata de los años cincuenta que venía con dos problemas claros: los textiles de la ropa estaban deteriorados y el mecanismo se trababa a mitad del recorrido. Lo tenía en una vitrina y hacía tiempo que no lo ponía en marcha por miedo a forzarlo. La primera sorpresa fue el orden con el que trabajan: antes de tocar nada, armaron una ficha con fotos de conjunto, tomas de detalle del mecanismo, medidas y notas sobre los materiales que iban a encontrar.
Durante la restauración me consultaron cada vez que una decisión podía alterar la apariencia original. La leva estaba desgastada y el eje necesitaba un ajuste fino; la pintura del rostro tenía pérdidas y preferí que se consolidara sin repintar. Así quedó: el autómata volvió a moverse con su ritmo lento característico y conserva las marcas de uso que lo hacen reconocible.
Como coleccionista, valoro que el taller entienda que restaurar no es borrar la historia del objeto. La ficha final incluye la identificación de la pieza, las intervenciones realizadas y una recomendación de manipulación con guantes, algo que agradezco cada vez que lo saco de la vitrina.
Serie de reseñas del taller. También podés leer otras experiencias en la página de reseñas o conocer el método de trabajo en servicios.